martes, noviembre 24, 2009

Intenté descubrirme en tu mirada






Como un tigre observo a mi presa y la persigo sin ojos.
Huelo el vaivén de sus pisadas
en tanto un hálito de mareas
sin razón ni justicia persigue mis razones.

Aun no sé cómo pude almacenar la vida en una piedra,
cómo de los escombros pudieron brotar hojas;
aún no sé
quién cuenta las monedas de la indiferencia,
quién persigue verdades a medias.

Pero uno es como es,
ni más regio ni menos persona;
me desconcierta caminar mirando bisojo.
Me asaltan en la noche temores y cuchillos,
como en un cuadro de Chagall: realismo y miedo;
Un poeta sombrío, sin abrazos ni añiles
en busca de unos dedos que aproximen sus nortes.

¿En cuántos vértigos retozan las emociones,
acaso no tuvimos una madre para llorar por nosotros?
Ni tan siquiera un coma que marcara las cartas.
Ni una estrella ni un grano de arena.
Ni un céntimo de amor en los bolsillos.
Perder, perder, perder….
Pateando los gérmenes, las semillas,
con la carne apagada y el corazón rendido.

Estos fueron los muros que anduvieron mis padres.
Algunos desconchones están marcados con geometría de sangre.

Sin madurar en mis principios, como un perro irritado,
Intenté descubrirme en tu mirada
-refulgentes anillos
descorrían las tardes traspasadas de azufre-


no puedo estar tranquilo
cuando es la madre quien lidera las angustias.



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imagen propiedad de http://www.enlabuhardilla.com/
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miércoles, noviembre 18, 2009

Ramón Almécija Tato






Nunca. Jamás hubiera imaginado tener que escribir estas líneas. Ya te dediqué unas letras el día que entrenaste casa en Retamar (¡¡¡No hace ni un año, qué poco la has disfrutado, joder!!!) y acordamos que nos teníamos que ver más, que teníamos que compartir más mojitos y cómo no, ratos de darbuka a pesar de las protestas de Ana. Pero no me deja consuelo tu anticipada entrega. En la plenitud de tu existencia tu alma se anticipó al ocaso en una renuncia inesperada, súbita, imprevisible, azarosa,... que puto destino sentenció tu suerte, a tí, que mantuviste en tu sangre un camino de fuego con melodía de tambores. A tí, que siempre has sido un gran profesional del deporte, un gran emprendedor que no escatimaba esfuerzos para proyectar su trabajo; de siempre Ramón, has sido un ejemplo a seguir.

Ahora que todo parece haberse extinguido, no te digo adiós. Tu espíritu no se detiene, persistirá tu esencia en la labor que obraste, en la amistad que supiste cultivar y en la generosa donación que el día de tu marcha ofrendó tu cuerpo.

Descansa en paz Ramón, querido amigo.

18-11-09

jueves, noviembre 12, 2009

No estamos destinados a implorar nuestras muertes




De ser observador de estrellas
descendí a las aceras y al barro,
a la insidiosa luz de las promesas.

Esta agitada nube impaciente y ansiosa,
no entiende el universo ni sufre los dolores
de la irascible música:
cínico retener el tiempo en un suspiro
y cínico es llorar cuando canta la lluvia
y el agua saborea el frescor de su origen.

Descarnando mis labios y mi piel
danzan mis huesos en la sed del hambriento;
tomé el camino de la ausencia salvando melodías,
vestigios blancos de improbables rostros
que impasibles se ahogan en los gritos
de ángeles relegados al odio de los mares,
al lamento de la serpiente,
al infierno asombrado,
al ingente pudor de las mentiras,
como la espesa niebla de febrero
o cualquier otro mes donde la bruma acude.

Las claves de una espera nutrida de lujuria,
un aroma bañado en la codicia,
la endurecida carne en los brazos amargos
y en medio las mañanas padeciendo quimeras,
expulsada locura enterrada en la luna;

la risa sin más ruido allá de la tristeza,
sin tropiezo del alma para no madurar
en un lugar sin corazón.

La mente es un volcán que trasciende la vida
con la pasión de un abrazo;
con la cruda verdad de las calderas
no se derrite la belleza,
sin embargo
no estamos destinados
a implorar nuestras muertes
ni a revelar la fe de nuestra sangre.


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Un humano cualquiera

martes, noviembre 03, 2009

Conforta ver la horma radiante de la cumbre




Los hilos mueven noches que iluminan sus lunas;
es tiempo derivado del trapecio, sus arcos
son férreos sosteniendo cuadrículas argentes,
la reluciente luz que suspiran los vientos
en virtud de un exceso que se deja transitar
conforme avanza la montaña, como una arcada
repleta de estaciones que en su mano respira
una eufórica lengua que mira al mar de cara.

Imagínate un pez sin la amnesia del mundo,
al que ya no le caben más lapsos ni distancia
ni cuerda con la que amarrar la historia.
Los recuerdos debieran espaciarse en su luz,
deberíamos poseer razón y ojos
para ver la ciudad sin la tacha del tiempo,
expiar sus plantas, su cerebro,
hacer del mundo un mapa más pequeño.

No se consigue despertar la sangre
adormecidos sobre agendas de piedra;
es imposible no escuchar la melodía del agua,
las campanas que marcan el ritmo de los círculos.

De no hallar los espejos que devuelvan el ánimo
las horas quemarán la fiebre detenida
y no cabrían los océanos
en los desnudos brazos de la distancia.

Hermanadas la flor y la conciliación,
en su hálito se encenderán los abecedarios.
La fuerza colectiva del hombre
dará sombra a la grieta verde que suspira el desierto.


Conforta ver la horma radiante de la cumbre
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Sendas de Luna Llena
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imagen cedida por
http://www.enlabuhardilla.com/

domingo, octubre 18, 2009

Impacientes tambores se rebelan




Sin torcer los renglones de la noche
echada como un cuenco en sus orillas
una guitarra pródiga en semillas
quiere en la madrugada ser el broche;

como una perla rala, sin reproche,
los cabellos del alba en sus mejillas
ajustan los sonidos, las costillas,
ávidos de emociones y derroche.

Impacientes tambores se rebelan,
permanece en sus tonos el bajista,
acentos y darbukas se modelan;

es la voz sueño y letra bien tallada
con ritmos y colores alquimistas
de este sueño en color que dio Granada.



Concierto en Granada el viernes 09-10-09
Imagen cedida por http://www.enlabuhardilla.com/ 
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miércoles, septiembre 30, 2009

Su ausencia me hace otoños





una vez más tu ausencia me crece hasta ahogarme

J. Carrol



La vida es un río que se estrecha,
una trompeta cantando en algún rincón de la sangre,
un infinito blanco, una flor sin final
que baila por las calles y tiembla para no morir;

hay luz, agua profunda,
metales escanciados, hirvientes, asombrados;
cuerpo virgen,
repleto de atributos, de perfumes y hogueras;

no hay magia si sus ojos no miran mis manos mientras tiemblan,
no hay magia si sus ojos, simplemente, no me miran.


Nunca mis labios fueron beso para la ausencia;
su ausencia me hace otoños
y al fuego entrega mis palabras.




Estación Sagrada
©Alonso de Molina
Adicto a Lirycstorm

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Imagen propiedad del autor
(Enero 2009. Playa de Torregarcía. Almería)
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sábado, septiembre 19, 2009

Disiénteme de ti. Se feliz.






Si me amas será tiempo baldío.
No me querrás por mi sonrisa esquiva
ni por la forma glamurosa de mi talle,
por mi hablar impaciente o mis juicios porfiados.


Suspirarás por mí porque mis ojos aman
la entregada mejilla de tus días
y ensalzan tus raíces con la pureza del incienso
en la entregada búsqueda de un instante de amor.


Cédeme tus prudencias, tus mesuras y horas,
lo profundo y lo llano, la luz y tus acentos;
cédeme tus desiertos, tus veranos, tu savia
tus sonidos y espacios, tu voz y tus estruendos;
cédeme la confianza, la fe y la creencia,
tus certezas, tu sol, tu sed y tus insomnios;
cédeme tu pasión, tus lágrimas, tu vida,
tu dios, tu aliento, tu respiración.


Sobre los campos, solo esperas, solo inviernos.

Disiénteme de ti.
Se feliz.



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Estación Sagrada

©Alonso de Molina
Adicto a Lirycstorm